Comentario editorial
Hay gestiones que se miden en obras de concreto, y hay gestiones que se miden en la mesa servida de una familia, en la libreta nueva de un estudiante, en la tranquilidad de una mujer que sabe que no está sola. La administración de la presidenta municipal de Aculco, Valeria Cruz Olvera, pertenece a esta segunda categoría —y a la primera también.
Desde el arranque de su gobierno, Cruz Olvera abrazó con convicción la Cuarta Transformación y, sobre todo, la tradujo en resultados tangibles para los aculquenses. Hoy, miles de familias reciben la “Pensión Mujeres con Bienestar” y el programa “Alimentación para el Bienestar”, apoyos que llegan a quien los necesita, sin distingos de color ni de filiación: basta ser de Aculco, basta necesitar. Esa equidad, sencilla en el papel, ha devuelto dignidad a hogares que antes quedaban fuera del radar.
En educación, el impulso es igual de firme: “Beca Rita Zetina”, “Beca Benito Juárez”, “Jóvenes Escribiendo el Futuro” y los apoyos al campo —“Transformando el Campo”, “Rescate del Campo y Fomento Productivo”, y el “Programa de Apoyo a la Producción del Maíz del Campo Mexiquense”— han puesto dinero directo donde más rinde: en los cuadernos de los hijos y en los surcos de quienes trabajan la tierra.
No se trata de discursos; se trata de un fortalecimiento económico real, palpable, que se nota en la tiendita de la esquina, en la feria del domingo, en la decisión de una madre que ya no tiene que elegir entre la despensa y la colegiatura.
Valeria Cruz Olvera ha demostrado que gestionar con cercanía y con oficio multiplica lo que la federación y el estado, ponen sobre la mesa. Aculco, hoy, camina con paso más firme. Y eso, en tiempos donde la política a veces se queda en el titular, vale destacarlo.
Bien por Aculco. Bien por su presidenta.
